viernes, 26 de febrero de 2010

Así fue como traspasó varios umbrales, tras las cortinas se fueron apelmazando los reyes de un lejano reinado, así fue como llegó hasta mi esquina un conjunto de ideas vociferandome al oído la necesidad de traer la lengua ligerita. Así fue, así fue, como si le hubieran precedido a las anteriores una explicación.





Me lo encontré cuando todo se estaba difuminando en mis lugares menos bien parecidos y los más preferidos. Justo cuando delante mío se enfrentaban todas las bataolas de esa juventud que deseaba con ansias ser escuchada, con toda la energía que proyecta el girasol desértico, jugueteaban a mi alrededor un sin fin de peculiares personalidades, y yo no conseguí hacerme la indiferente; tenía que ser parte del despertar.

lunes, 22 de febrero de 2010

No me gusta pretender, pero pretendo llegar a encontrármela plena, y debe ser porque en su máxima expresión así se muestra, plena. En los ligeros movimientos, que no lo son para mí y ella los pinta como parte de vuelos, una de las clases más particulares de vuelos que se puedan ver, sus vuelos. Porque cuando vuela no vuela sola, y te invita; hoy ya nadie se preocupa de invitar a algo de tamaño costo. Hablo de la manera en que más se desnuda la persona: en su arte. Esa fue la primera vez que la vi pura y sin remordimientos, desde ahí no me la he topado tan surreal. Sé que es un mero desvío de esos que suelen sucederse a estas alturas, bajas alturas. Sé que suele haber un desvío cada ciertos buenos vuelos, y por eso no me preocupa, la conozco tan real y vital, que se me volvió eso, vital. Tanto que no puedo esperar a encontrármela así.

Hoy por hoy los trenes no deleitan con grandes viajes, pero queda el delirio de revivirlos, en eso estamos los amantes de lo que se ha ido, en hacer que vuelva.

lunes, 8 de febrero de 2010

Desgraciadamente la comodidad no es algo que me llame, simplemente no la busco tampoco.

Llenarse de polvo la cara, viento soplándote las malas ideas, si y sólo si estás rodeado de verdeazul. Uno de esos oasis, que por no llamarse así, se te convierten en eso.
Ir contra marea, así diría el verdugo, pero da igual si lo que se busca es únicamente lo necesario, hacia allá está la vía hecha.

Andanzas acompañadas, simplemente con el que lo desee, la invitación está hecha, las ganas sobran y la tendencia al poco lloriqueo, el goce y la libertad son constante palmoteo en los adentros.

Suprimidos los malos augurios
concrétense lás arboledas a un lado
sabiamente escogida la nada
sin escoger.