sábado, 12 de noviembre de 2011

Y en esta dinastía, el pulso no lo dirigía una especificidad, nada de distinciones ni particularidades sobre el individuo que se optara por besar, la puesta en marcha era dictada por el simple favor de alejar el entorno más próximo
Rotativa impune y de exterminio

jueves, 1 de septiembre de 2011

de pronto no tuve más una corriente. por la mañana no tuve religión, al mediodía ya no tenía ídolos, atardeció sin autoridad y me abrigué con una noche más llena que cualquier día de sol. pero de noche se está solo y nada es tan fácil como si se tuviera un centinela. se procede a procrear consignas que ayuden a dormir, más tarde prosperan ideas que prometen arreglar el paniso que no vemos, porque quedó fuera de la noche individual, pero se arregla. por la mañana la cuesta está encendida de manos que ahora si vemos, no están ya ninguno de los comandantes. con fusil en mano se fueron atando uno a uno los árboles que conformaban esta eximia postal carroñera que no se dio por vencido y se desvela con el viento para enviar pajarotes hacia los días que vengan después.

viernes, 12 de agosto de 2011

No quiero mi parte humana.
No quiero parecerme a mí.
Yo prefiero el desparramo total antes que la vanidad adquirida.
Que rinda honores a mi padre no significa que valore menos el lápiz labial, aunque así sea.
Me ando refiriendo a todo que se note desembocado. Mi único mar es lo que traigo de entrañable.
No quiero mirar a los ojos si puedo ver desde ellos.
A mí nunca me basta.

Porque los humanos no aceptan equivocarse.
Porque no me tinca sobreexplotar cualquiera sea el atributo.
Porque lo aprehendido me causa náuseas.
Porque mi padre es una convicción en sí. Porque el lápiz labial se corre.
Porque lo de entrañas me devuelve a los 6 años.
Porque antes que los míos probablemente los que tengo en frente tienen mucho más que decir.
Porque soy mitad humana mitad aniMala.

sábado, 16 de julio de 2011

Me di cuenta denuevo y espero no haber tardado
Porque anduve
qué digo, estuve olvidando andar, se me estaban olvidando las cosas y no me dejaba yo misma andar. No lo dijo de antoja', lo estoy desmenuzando porque espero que sirva de algo tener tan dolorida la frente izquierda.

Suerte que no es echaron balde. Porque me dejaron mirarme allá por arriba, arribita de los cerros me encaramé a alejarme, y como nos mojaron, fue un frío íntimo, de ese frío más intruso el que me despertó los pies y me dijo que estaba despierta. Mis términos de piernas me avisaron que la nieve que pisaba me la estaba yo soñando.

Y era que no, si digo que andaba lejos de mis pies u que cuando vine a dejar de olvidar, cuando vine a acordarme de lo único a mis sentidos, sensible a, fue que me encontré los pies.

O me voy a tener que protestar a mí, encontrar una cadena o cadenita que me ate o al follaje o al mar, la cosa es igual. Importa nuevo. Nunca un alado se conformó con tal o cual paraje, nunca en mi lado me acostumbré a nada y qué bueno que no sean necesarias cadenitas, otrora útiles, para tener que.

que yo no pisaría la nieve y ella me recibiría.

domingo, 10 de julio de 2011

Cuando llegue a sentir presión, probablemente tenga que agradecer tanto hacia atrás, que me va a pillar un reloj detenido.

Así que compuse primero mi reloj de muñeca, estaba a la vista molestándome día y noche; mi mujer perdía el control si me quitaba yo el reloj o la argolla.

Así que la mañana siguiente fui al centro comercial, donde en medio de pubertitos pálidos, grasoso y mal peinados, encontré un excelente tatuador a módico precio. El hombre cobró sus diez lucas más un te quiero, y como se trataba de un desconocido, nada me costó abrir ese corazón mío de segundos que lo quería. Me estaba tatuando la argolla, pero mi hijo no estaba en sus clases de oratoria, mi hijo a esas alturas estaba hurgueteando un cajón de armas en el mismo piso en que me tatué una mentira.

Tuve que seguir a mi hijo (con media argolla y menos un te quiero). Mi hijo sintió la presencia de alguien, su paso no estaba solo y tramitaba en su joven mente alguna estrategia para huir a salvo y sin culpas. Mi hijo se sintió presionado, el pobre tenía que agradecer hacia atrás y mi reloj estaba detenido, la bala queda en medio hasta que tenga el valor de no culpar a mi mujer, dejar de presionar a mi hijo y termine un tatuaje. Tenemos tiempo de sobra en el centro comercial, un tatuador y yo, tenemos que querernos más.
A: ¿Por qué un animal como el unicornio les sirve tanto?
H: Puedo intentar uno mejor
M: Pero si ese no lo inventaron, ese unicaballo es de verdad. De a de veritas la criatura algún día existió.
H: Pero de qué te sirve que 'haya existido', que 'haya sido' si al fin de cuentas no lo puedes probar, y es más, se te pueden acercar diez personas como yo cada día a decirte que tu criaturita ya fue, que te ofrecen una nueva, o siquiera eso. Me sorprende que siendo tú tan conocedora seas capaz de caer en semejante nivel de ignorancia.
A: Podrían oler mejor, estoy defecando aquí y no le basta. Voy a probar con el sonido y les voy a comunicar mi presencia física, aparte de ser contenido de su ceguera honda.
Relincha, miran al animal.
H: ¡Qué pretenciosa eres!
M: Yo no hice nada. No pretendo nada tampoco, tu nivel de fantasía es exuberante. Además yo me los imaginaba más tacuacos y bonitos.
H: Qué pretenciosa eres. Y no quiere decir nada malo, pero este montaje, mujer, es de pésimo gusto.
La mujer relincha, el hombre corre a comer azúcar flor y el animal se sienta a ver un debate asiático en televisión.
Y para ser honesto, no le gustó enfermarse ya. Aquellos resfríos pasados en que alguien tenía la paciencia de cuidar de otro cuerpo que no fuese el propio, esos postramientos que se volvían vacaciones pasivas porque la pasaba bien, porque algunos le visitaban arriesgándose, otros que vivían con él y difícilmente podrían safarse de sus alegatos de sufrimiento agónico, finalmente acababan por ceder a los malestares delirantes.

Una ocasión (debió tener no más de diez años), recibió la atenta visita de una abuela para cuidarle. Pero no tuvo mucha suerte y por 'dolerle la guatita' terminó llorando asco por tener en frente una de las exquisiteces de menú para enfermos de su abuela, arroz blanco con mermelada.

Cuando tuvo mejores coartadas, más bacterias en el cuerpo, más experiencia y menos defensas, siguió necesitando compañía o, al menos, auxilio de terceros para safar de sus esporádicas enfermedades no mentales, Y ante la impotencia de tener que recibir tal ayuda, pasaba sus pestes delirando. Pasaba sus pestes delirando. Es que ya había descubierto la fiebre como amiga y propulsora de su nave.


No le gustó enfermarse, se sentía abandonado. Aunque hace años ya había dejado de admirar a G. Samsa, ahora sólo tenía recuerdos y cariño para él, volvió a sentirse así como tachuela negrusca sin movilidad, sin más achuelas a kilómetros.

Tuvo una seria sensación de amor por aquella última persona que hubo cuidado de él. No supo diferenciar ruidos nocturnos esa noche, no iba a poder equilibrar tampoco ese amor contra el horror de sentirse tan humano y menos insecto.

sábado, 9 de julio de 2011

Yo descubrí dónde surgen las estrellas. Lo voy a explicar.

Pasa que un rayo de sol choca con su objetivo, o el objetivo atrae al rayo, o ambas, pero un trayecto. El trayecto tiene escondida toda la luz que con un grito detona el nacimiento de una estrella. Eso que brilla de lejos es pasión viva, y eterno de espacio en espacio.

Paralelo, está mi fantasía. Que no vendría siendo tal, considerando que cualquier situación medio problemática, con o sin drama, siendo en la atmósfera de los seres humanos es finalmente más creada que mis dibujos.

martes, 28 de junio de 2011

Puerta 1, Puerta 2 y Puerta 3, conviven de cerquita toda su respiración, se tratan vulgarmente como fanáticas. Pero que Puerta 1 colinde con Puerta 2, no signifique que puerta 3 esté tan lejos, Puerta 3, por si no lo había notado usted, es la más aprovechada.

Alberto nunca quiso referirse a mí, ni yo a él. Nuestras conversaciones con terceros siempre fueron del tipo banal, lo que cerca y solos nos obligaba a seguir fingiendo terceros. Pero ese tercero siempre fue primero para mí. Hubo una ventana imaginaria entre terceros y A., luego la mesa arrinconada, y más abismantes, nosotros sentados en una ventana real pero con vista hacia los techos, ahí nos hicimos muy amigos maloliendo el vecindario vestido a esas horas de atardecer. A. tuvo sus hijos y me hizo muy feliz.

Puta, había olvidado la puerta del baño.

lunes, 27 de junio de 2011

Me miró el cuerpo cuando estaba cansada, a mí me miró estando yo cansada. Me vio justo cuando los brazos me colgaban junto al cuerpo pero bajo de él, me vio colgando a mi cabeza abajo. Me miró minuiciosamente, admiró mis pies blancos, y más, mi cabeza ya vuelta roja tono azul. Por difícil de creer, aún yo tenía algo azul parpadeante por subir montañas y visitar el sur.

viernes, 24 de junio de 2011

Llenita de miedo la vi
era una gaviota siguiendo un fusil. El fusil mira por delante a su víctima, la gaviota no se anda con rodeos y le sigue cansada y feliz.
Corretea en las ondas ventoleras, funda misiones importantes de convicciones nada sutiles, pero quedóse atascada en el propio errante. Cuando el propio siempre atasca, los fusiles caminan más lento y la gaviota puede alcanzarle más rápido. Y como no hace tiempo la viene rondando, llenita de mares se quiere desvivir, llenita ya no de horrores traídos, llenita de horrores vividos.

lunes, 20 de junio de 2011

Él se está preparando para morir
lo deduje en un simple segundo, aunque yo no deduzca a menudo cosas muy del tipo inteligentes, lo pensé simplemente, no llamemos conclusión a algo que nunca se pensó realmente. jamás había pensado en que él quisiera morir, todo lo contrario.
Como para preparar un burdo cocktail, o un banquete fome, eso sería parte del razonamiento de una mía conclusión. Menos mal nunca pienso antes. Menos mal existen muchos puntos neutros entre los equidistantes que refiero.
Él se está preparando para morir porque está desviviéndose la vida, está jugando para llegar al final de los cuadritos que protegen esas torres, los soldaditos, los caballitos y uno que otro mortal.

viernes, 6 de mayo de 2011

Una vez que me ha llegado un sol, no puedo variar muchos segundos hasta que me entren ganas de ir por mi té para visitar este lugar, qué atolondradamente resulta ser lo único que nadie visitará jamás. Como cuando se quiere encender el cigarro, en ese mágico momento en que uno empeña el fuego para horrorizar al tabaco e impulsarlo a dar su primer respiro forzado, en realidad en ningún momento pensaríamos que alguien fuere a arrebatarnos ese momento de dulce embargo; yo así creo que pasa con los lugares que no quisiéramos que alguien hallara, se piensa que son inabordables, se miran como biombos entre lo visitable y lo supuestamente invisible para demás ojos.

Cuando ábrase ante nuestro, algún sol de mañana, ¿ábrase con él un Fa y un La? Yo calculo que un La es -en esta parte tuve que detenerme para verdaderamente ir en la búsqueda de mi té, y probar un La en las seis cuerdas- mi potencial

yo quería decir que me gusta escribir por la mañana y, me costó mucho.

jueves, 7 de abril de 2011

olvidó lo del esfuerzo. Ese viejo discurso que se cantaba a sí mismo, que hablaba sobre el valor del esfuerzo, solía manifestar que sólo a través del esfuerzo es que podría valorar la vida misma. Jamás lo vi tan surreal como en aquel momento, cuando ya lo había olvidado. Una especie de plástico, especie como raza.

Conforme al arrastre de un reloj, su manto de irrefutables manifiestos personales se le fueron deshaciendo, pero no tengo la menor idea del argumento. Tampoco creo ganar algo preguntándole donde fueron sus hagallas, no le sería de ayuda recordar tanto. ¡Qué inútil me resulta un análisis que le atañe, pero de lejos!

Me produce un tenso dolor de espalda tener que cargar con sus dolores siendo yo tan diminuta. Siendo yo él.

cualquier cosa puede parecer una jaula, cualquier cosa podría serlo. No me digan que no hay metales en el aire, que no hay vigas que se crucen, que los ocasos no se tocan.

Cualquiera de nosotros se sabe actor fabuloso, la mayoría lo arruina y lo vuelve real todo. No existe peor fatalidad que la del ojo entreabierto, o la de mi sucia mano alzada. Frecuentan posibles, manipulan lo de ayer, gesticulan lo de mañana. Acá las manos no se usan, acá las palmas gozan de libertad, por allá las manos andan tomadas, por ahí se fueron surgiendo, se fueron masticando y apretando unas contra otras, algunas dosis de mandíbulas acalladas.

Por suerte, siempre puedo hacer uso de la suerte, no me queda bien hablarlo.

Si mi granja no fuere a ser real, ¿me mantendría en pie?

martes, 5 de abril de 2011

cosas que uno piensa cuando mira hacia arriba, pero recostado y no en camilla.

Las ideas que cambiarían al mundo, ya no lo cambiarían, si ya bastaron ideas, luego acciones, ahora son acciones con ideas. Cosa difícil de exigir a quienes actúan por poco pensar. Porque si no me equivoco, estaba yo cubierta de hormigas; en el exterior se divertían, por dentro no hubo más que malestar. Por dentro yo de azúcar ya no sabía, mi azúcar se te había esparcido de rodillas.
Pero si se reservaran las ideas, el azúcar y las acciones, tendría entonces que surgir una nueva técnica evaluativa. ¡Y qué va! Si de seguir evaluando se tratara, cuántos pasos ya no servirían.
Propongo una confrontación. Yo no quiero cambiar el mundo, yo pretendo dejarme a mí, y pretender ser del mundo. Porque si no, qué egoísmo más entorpecedor, si somos sorpresa y exasperación, si albergamos mucho más que egoísmo. Nadie conoce de matemáticas y todos se andan contando.

martes, 22 de marzo de 2011

Esta noche ha sido particularmente larga no sabría decir por qué, ni aún sé bien qué me pasó. Nunca vi entero El fantasma de la ópera, pero algo me hace creer que algo de romance trae, y lo mio por ahí va.

Mi pieza, con sus cosas de pieza, la guitarra y las caras pasadas, es testigo de una sensacional experiencia que estoy experimentando. Es un romance fantasmal, y no logro ver en esto lo real y lo imaginario, como suele sucederse por los adentros de mi inacabada cabeza.

Que una fuerza invisible ejerza presión sobre mi cama, podría ser visto como una dosis exagerada de antídotos durante el fin de semana. Pero ni eso. Que nuevamente, una fuerza de extraña procedencia me venga a quitar el sueño de golpe, sin aviso y ¡con melodía! Huele raro. Porque así fue, el fantasma desplegó unos dotes de toca discos que me dejaron transparente.

Me pregunto si mi fantasma, conociendo mi pieza, sea capaz, o más precisamente, tenga la capacidad de hablarme. Me interrogo si podré responder. Aseguro que lo necesito resolver.




Recuerdo haber mencionado al pájaro cantor. Recuerdo mi intención de zurcirle las alas. Vagamente recuerdo el origen de la ilusión.

Los encuentros. Yo los sigo teniendo, inagotablemente, dada la raíz de mis entrañas: pura pasión por lo mágico, y como cada nueva ruta me resulta fascinante, encontrando, las ansias se me apaciguan seda. Un nuevo viaje, la ruta del tesoro, y muchos cuentos de niñez; las fábulas sin castillos, las historias roídas de vejez y papel roñoso. Claramente he ido encontrando sin buscar. Qué fastidio las teorías, y los planes, qué fastidio los resultados cuando marcan el convencional número ferpecto, y sobreterno, qué fastidio manipularse.



Y disfruto

Poder estar a solas en mi pieza, aún estando acompañada.
sería poco recomendable hacer caso omiso de las señales extradimensionales que recibo
no quisiera enemistarme con lo que sea me venga persiguiendo.

También mi cigarro aprisionado por las venas
que estréchense a la altura de estas extensiones de mis hombros
mis hombros no soportarían el peso de la culpa, o del amor,
de no ser por los tabacos fumigados.

Fielmente,
una uva si pepas, o un vaso de chicha
los ojos de alguien
mis zapatos cansados
los oídos atestados de ondas ilusorias
pero más disfruto lo que no veo, y lo que aún no está, todo lo que me vuelva inmortal.

viernes, 4 de marzo de 2011

Hubo en tal momento una aversión. Tuve que detenerme para examinarla. No pude, y en cambio, comenzó a examinarme ella a mí.

Volteamos papeles y quedé al descubierto, vulnerable a su ojo escéptico de malos tratados, si no hubiere sido como lo calco dejaría que me carcomiese por el resto de los intestinos y aversiones. Es una historia poco recomendable, pero la tiro aquí por la suma importancia de no acabar ahogada por los propios intestinos. Si yo supiera en lo que habría de terminar estas líneas, de seguro no me estaría aventurando, por eso deletreo, porque son justo estas letras desconocidas las que me ahorran susurrar y evocan gritos de delirio.

Propongámoslo así: hormiga y palote. Hormiga entrega esfuerzos en pos de controlar su supervivencia y sale en busca de provisiones. Palote se ubica en su horizonte y le promete ser sostén del camino, promete surtir a la hormiga de apoyo para llegar sana y salva al terreno que tiene su tesoro. Desafortunadamente se trata de una hormiga inexperta, que confunde al palote con otra parte de su camino, simple colorido del lugar. Sorprendida se haya cuando cae en cuenta de la ayuda del palote, sorprendida, cauta y agradecida de la presencia de este ramaje que vive.

La hormiga tiene la responsabilidad de proveer con abrigo y alimento a sus convivientes, no puede desvariar, mucho menos abortar la misión. La gran cuestión será la intención que ambos personajes no comparten: una hormiga desea seguir encontrando palotes en el camino, un palote no está dispuesto a descubrir su identidad de ramaje oculto, el palote espera otras cosas de sus días, y aún no sabe cuáles son tales. Pero las hormigas, y ésta en particular, poseen una fuerza extraterrestre, tiene en cuenta sus intenciones, los objetivos y los llevará a cabo con o sin palotes. No era soberbia, era la cubierta de inconmensurable ilusión. Y tras la ilusión fue que apareció la soberbia, más que nada, miedo. Si las hormigas meditaran más en vez de tanto trabajar, podrían llegar a saber por qué temen. ¡Cuánta subestimación en mi labor!¿Qué tal si las hormigas pudiesen pensar y trabajar perfectamente ambas cosas hacerlas al unísono? Haciendo el papel de hormiga, sería yo una de no muy buen desempeño, llegaría un hormigicida; como palote, feliz.



martes, 22 de febrero de 2011

No quisiera quedarme con esto, no me fascina, tómalo por mí que a mi ya me sirvió. Y no es voltaje distinto de deseos, tuvo especialidad en ser especialmente un elemento necesario, pero de momentos lo justo es seguir, sí preciso de conocer otros elementos, adquirir y producir, pero no quiero seguir produciendo de lo mismo, entonces adquirir para formar, no de otro modo, no adquirir para quedar. No quiero quedarme, ni quedar bien con el equipaje que me surtió de embelesada alegría, no busco amargura no desesperes, busco armar una valija que me atore nuevamente, renovar esta sangre que por mucho que intente ya está saciada en un lugar. Faltaría ser centinela , o faltaría no ser un pájaro para saber que otros lugares que aún ni preciso son los únicos que resolverán tal marejada de inconclusos símbolos.

martes, 15 de febrero de 2011

El martillo del nuez

unas pésimas certezas, jugaban su papel de perfectas coartadas

se le miró mejor la segunda vez, ya con la sien empapada de culpa, ya con los pies mucho más cerca del fuego, concientemente experto en sucesos tenebrosos.

El nuez no era lo que uno llamaría una promesa de fruto, nadie jamás dio un centavo por su proceso de maduración, de modo que ciertamente lo alentaron a robustecerse a medias, a duras penas. A duras penas formóse su carácter, a pasos falsos se encaminó su tiempo. Claro está que no amerita mayor congruencia, hablar de su cascarón, hablar de su martillo.

Uno a uno fueron cayendo los nueces a su alrededor, por puro favor. Dicho el hecho, los demás no conjugaron con sus grietas, ni su pésimo engranaje con las raíces de su árbol. Uno que no pertenece al mundo de los frutos secos, podría pensarse como uno de ellos, mas de ninguna manera podrían soportar el nivel de perturbación que provoca una grieta mal puesta, una raíz fuera de lugar, un triste intento de fruto seco, diseccionado.

La naturaleza aledaña no pudo aguantar las ganas de abastecerse de su cuerpo mal hecho, de su espíritu trunco. Fielmente, todos le recordaron cuan distinto se veía por fuera, y cuan vacío e incomparable formado estaba por dentro. Todos no hacían sino alimentarse del espectáculo ofrecido por el nuez. Duro de roer, pero cristal frágil de ver, el nuez había quedado a la espera de un juicio que demoraba en aprontarse, no tardaría en acabar su proceso icónico bien vigilado, no tardaría en divisar el peso de su terca somnolencia.



jueves, 10 de febrero de 2011

Luego de las muchas conversaciones desde una de las ramas neuronales con una de las otras ramas neuronales, noté una cierta nulidad en el proceso, de modo que decidí no dejarlas conversar denuevo.
Hubo otra rama, pero a esas alturas ya yo tenía zancos, ya había podido brincar hacia otra de esas ramas donde el único medio para alcanzarse son los zancos.
Ahora ya, hay un jaleo de mundos extrañados, se ven unos a otros muy concienzudamente para ser mundos, ninguna decisión sería tomada en cuenta, ningún razonamiento sería bien juzgado, deliberadamente el espacio lácteo donde inmersos flotan mundos, escogió dejar el agua corriendo. Sin referencia a burlar una crisis energética, sino por dejar ser.

viernes, 21 de enero de 2011

Lo tengo.
ya quisiera yo

Y bien, junté unas hojas, busqué las ramas, armé los ramajes, dupliqué los insectos, y enmarañé telarañas. Estaba listo El Arbusto, hacía falta organizar los recovecos, pronto podría ponerme a buscar dentro de ellos, ¿buscar qué?

Fruto de sequía, nació un mineral colérico. Me sostuvo incólume. Le grité. Ahondamos en los gritos. Paseamos por paseos chiquititos. Sufrimos alaridos, compuestos ya no de gritos, habíanse alegrías. Nos topamos con Los Laberintos. Cabalgamos por ahí, y no logro dejar de cabalgar sin un caballo, tengo ahora al unicornio a un lado y al hombre caballo del otro. El Laberinto sigue siendo útil, le están creciendo arbustos.
si fuera por desatenderte, por atenderme
no estarían ya estas líneas

el sargento, el capitán, naufragaron en las póstumas palabras que me soltaste
qué terrible mi paciencia, qué horrible su extensión, cuántas pobres horas
rico el reloj, dirán
ricas las flechas, les diría

Voy a convertir toda esta más que suficiente paciencia, la desbordante, en un cúmulo más pequeño de soplidos, esta paciencia volcará su ímpetu escondido.

jueves, 6 de enero de 2011

Es la intelectualidad del hombre la que desarrollada puede hacerlo sentir mejor hombre.
Que mediante tal capacidad se atañen los demás altibajos, que durante esa misma vorágine corporal se vislumbren las cimas. Cambiadas las perspectivas, todos entendimos que era un terrible sacrificio mental, pues en desmedro de eso, ocurrió, y -fuera de contexto- ya no es así como canturriamos la magnitud del intelecto. Se produjo un sobre-entendimiento de las psiquicidades, no fue en vano, entendimos que no era un mero sacrificio mental, que más allá había un campo de sensaciones, de olores detestables y que nos obligaban a vivir mejor, nos condujeron a ser empleados de nuestros patrones: el intelecto dominado por el cuerpo, la mente, también olores y sensaciones. El intelecto fuese o no mental, estuvo siempre compuesto por muchas más variables, que no variaban, que había que observar mejor, vuelvo a mi idea de ver.

martes, 4 de enero de 2011


Suerte que las palabras no se gasten, de pronto temí. Porque, sucede que no basta con decir que se malgastarán palabras si con ellas me refiero a lo que no sirve y dejó de aportar cuando empezó a existir. Aclara incómodo si funcionan palabras en favor de un viento amargo.

Si son inagotables, dan espacio a más vientos negros, y ¿qué sería de los vientos blancos si tales palabras no fuesen acaso inagotables? No intento justificar, sólo digo que no malgastaré un vientre vacío. No hablo de miniaturas, sino de magníficos terribles pretenciosos los culpables.

Insoportable la algarabía

Llegado el día, la cuenta, no había un solo crucigrama
nada estaba hecho, tampoco des
tan sólo nada había, y no tenía por qué haber
la poesía estaba incompleta, y para cada quien fue insoportable

Peor aún, nunca hubo tal poesía
producto de nuestra suma algarabía

Y entonces nos quedó un pueblo dibujado en la línea de la palma, no hubo ciudad ni paraje exótico, en su lugar cantidades sorprendentes de girasoles vanidosos, un pueblo para no aparentar, una tierra como en la promesa, melodías instantáneas, mi zapato, tu colibrí.

Emboscada trunca

Buenas nuevas mi sargento
estamos todos reunidos
y no sabemos qué hacer

Buenas nuevas mi sargento
estoy solo con mi pluma
no tengo un coche ni taller

Buenas noches sacramento
tenemos un sargento que oponer

Buenas nuevas nuevas mi sargento
desde aquí le veo el vaivén