martes, 28 de septiembre de 2010

Aletargo plazos en plazoleta

Es la danza inmaculada, son saltos incalculables. Jaranas jamás despreciadas,
del todo lejanas a la nuestra tierra.


Más más lejana lejana. Se encarga de acercarnos sólo cuando nos tiene agarrados hasta el cuello, y hasta ahí llega el cabello mío.

Nada tiene de especial observar las hojas una vez caídas, cuando la magia siempre estuvo en avistar la majestuosidad de sus ramas en vida. Yo no quiero que se me vaya la vida sin visitar, le. Desde adentro y acabadamente. Yo no quiero rpeguntar a un gorrión qué tal fue su aposento en él mientras vivió. Esa plaza es la única que realmente siempre disfruté, en esa banca, con esos gorriones. Apartando este deseo a lo inimaginable.

Y cuando no existe un temor real, son todas de este tipo las cosas que se inventa uno. Dan sabor, dan más terror que el que nos pueda causar la réalité

miércoles, 22 de septiembre de 2010

peores especulaciones

No tienen ni la menor cabida en la realidad, porque todo este sucedáneo que he estado bebiendo es ficticio. Entonces no se lo vayan a tomar a pecho, no como yo.

Puede ser porque eres más cobarde que el molusco de caparazón, porque su cubierta es degradable, y yo la puedo corromper.
Pienso que tal vez crees que no existo, que me creaste, que soy un virus.
Puede que seas parte de una secta, que tengas un compromiso, de palabra. De alma todo el tiempo estás conmigo, de cuerpo nunca he encontrado sentido.

No necesito seguir especulando, cualquier pensamiento me aleja de este paralelo, nos convierte a ti y a mi en extranjeros.
Si mi irrigación sanguínea llega a detenerse, se va a detener en mis manos, cuando me canse de crearte de más.

martes, 14 de septiembre de 2010

No voy a convocar tu razón. Acaso, ¿debería quedarme tezón para arriesgarlo todo denuevo?

Deja tus alas tranquilas un momento, detente, y mírame con los mismos ojos que me pediste que viera, cuando realmente los vi. Ahora que me viste, ¿me viste, cierto? Apártate de tu nariz, necesito susurrarte todo lo que quieres, necesito dejar de hallarte en un tonto papel, hoy por hoy las cosas van así, de papel en papel y no hay papel que me mire como tú.

Persianas arriba, pestañas abajo, no desearía atravesarme las calles enteras, pensando y pensando, pensándote como si estuvieras ya en la hora. Porque así te me haces ahora, en realidad te me estás meciendo en los hilos. Tendré que disponerme a construir marionetas.

viernes, 10 de septiembre de 2010

En cualquier otro momento bajo el amparo de la más blanquecina de las auroras, ni yo me creería que estos son sin duda alguna, los momentos más nítidos capaces de ennegrecer el brillo innecesario de los que se extrae la sabia.

Una grieta en un millón, todo visto a gran escala nos aleja. O mejor, me aleja lo grande de mi misma ínfima existencia. Y el ruido que hacen sus órganos para mí no tiene sentido, no más que el revoloteo de los párpados enceguecidos en la justa pero incuantificable dosis de sentidos.