Que a mi nadie me lleva, que no voy a hacer nunca lo que se espera.
Que lo que busco siempre es momentáneo, de no serlo, me estaría engañando, los. Realmente, es algo que s eha vuelto nube en la montaña, los últimos antecesores relojes, me refiero a mi eternidad. Y sí, aunque cuando los tenga de frente, los demás sean mi eternidad, lamentablemente nunca llenan lo inllenable.
Y he estado desempeñando un papel mucho más comprometido conmigo, con lo que va quedando, con lo que puedo encontrar. Necesito más de lo ficticio, que se me vuelva real lo que envuelvo entre ceja y ceja cuando nadie puede vislumbrarlo. Pronto podré avocarme por completo a todo esto.
Pero quiero, y lo estoy logrando, no pensar en el tiempo como un componente. Al tiempo lo tengo que pensar como magnate del refunfuñar, como la minúscula cosa que no hace más que dañar, sin otro deseo que acabarlo, al tiempo hay que atarlo de manos.
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