Mezcla de insensatez y cordura, me limpia. Se llama cosa.
Hallazgos que no pasan de ser eso, no existe la amnera de irrumpir en los afluentes, para eso tendría que ser un pedazo de tierra, tendría que ser tierra y para eso tendría que dar vueltas las manillas de reloj, yo misma y exageradamente rápido. Necesidad de mantener la vivacidad dentro de otra cosa.
En otras noticias, al mundo jamás le preguntaron si deseaba dejar de serlo, no me parece justo. Las venas planetarias se recogieron, están petrificadas en unos cuántos Km. de muros. Me gustaría no poder imaginar esto, pero el horror no termina, es real. Las raíces que ya nadie se preocupa de entrever, esas mismas hojarascas son nuestro reflejo, pisotéandonos todos. Árboles, ramajes, especies, especias, todas, y hasta el aire no queda fuera. Vamos todos a exterminar a las micros, juntémonos en un círculo a recrear lo que se nos plazca, es probable que así los perros puedan caminar, no cruzar con miedo a ser aplastados.
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