cualquier cosa puede parecer una jaula, cualquier cosa podría serlo. No me digan que no hay metales en el aire, que no hay vigas que se crucen, que los ocasos no se tocan.
Cualquiera de nosotros se sabe actor fabuloso, la mayoría lo arruina y lo vuelve real todo. No existe peor fatalidad que la del ojo entreabierto, o la de mi sucia mano alzada. Frecuentan posibles, manipulan lo de ayer, gesticulan lo de mañana. Acá las manos no se usan, acá las palmas gozan de libertad, por allá las manos andan tomadas, por ahí se fueron surgiendo, se fueron masticando y apretando unas contra otras, algunas dosis de mandíbulas acalladas.
Por suerte, siempre puedo hacer uso de la suerte, no me queda bien hablarlo.
Si mi granja no fuere a ser real, ¿me mantendría en pie?
No hay comentarios:
Publicar un comentario