Llenita de miedo la vi
era una gaviota siguiendo un fusil. El fusil mira por delante a su víctima, la gaviota no se anda con rodeos y le sigue cansada y feliz.
Corretea en las ondas ventoleras, funda misiones importantes de convicciones nada sutiles, pero quedóse atascada en el propio errante. Cuando el propio siempre atasca, los fusiles caminan más lento y la gaviota puede alcanzarle más rápido. Y como no hace tiempo la viene rondando, llenita de mares se quiere desvivir, llenita ya no de horrores traídos, llenita de horrores vividos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario