martes, 28 de junio de 2011

Puerta 1, Puerta 2 y Puerta 3, conviven de cerquita toda su respiración, se tratan vulgarmente como fanáticas. Pero que Puerta 1 colinde con Puerta 2, no signifique que puerta 3 esté tan lejos, Puerta 3, por si no lo había notado usted, es la más aprovechada.

Alberto nunca quiso referirse a mí, ni yo a él. Nuestras conversaciones con terceros siempre fueron del tipo banal, lo que cerca y solos nos obligaba a seguir fingiendo terceros. Pero ese tercero siempre fue primero para mí. Hubo una ventana imaginaria entre terceros y A., luego la mesa arrinconada, y más abismantes, nosotros sentados en una ventana real pero con vista hacia los techos, ahí nos hicimos muy amigos maloliendo el vecindario vestido a esas horas de atardecer. A. tuvo sus hijos y me hizo muy feliz.

Puta, había olvidado la puerta del baño.

No hay comentarios: