martes, 28 de septiembre de 2010

Aletargo plazos en plazoleta

Es la danza inmaculada, son saltos incalculables. Jaranas jamás despreciadas,
del todo lejanas a la nuestra tierra.


Más más lejana lejana. Se encarga de acercarnos sólo cuando nos tiene agarrados hasta el cuello, y hasta ahí llega el cabello mío.

Nada tiene de especial observar las hojas una vez caídas, cuando la magia siempre estuvo en avistar la majestuosidad de sus ramas en vida. Yo no quiero que se me vaya la vida sin visitar, le. Desde adentro y acabadamente. Yo no quiero rpeguntar a un gorrión qué tal fue su aposento en él mientras vivió. Esa plaza es la única que realmente siempre disfruté, en esa banca, con esos gorriones. Apartando este deseo a lo inimaginable.

Y cuando no existe un temor real, son todas de este tipo las cosas que se inventa uno. Dan sabor, dan más terror que el que nos pueda causar la réalité

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