jueves, 6 de enero de 2011

Es la intelectualidad del hombre la que desarrollada puede hacerlo sentir mejor hombre.
Que mediante tal capacidad se atañen los demás altibajos, que durante esa misma vorágine corporal se vislumbren las cimas. Cambiadas las perspectivas, todos entendimos que era un terrible sacrificio mental, pues en desmedro de eso, ocurrió, y -fuera de contexto- ya no es así como canturriamos la magnitud del intelecto. Se produjo un sobre-entendimiento de las psiquicidades, no fue en vano, entendimos que no era un mero sacrificio mental, que más allá había un campo de sensaciones, de olores detestables y que nos obligaban a vivir mejor, nos condujeron a ser empleados de nuestros patrones: el intelecto dominado por el cuerpo, la mente, también olores y sensaciones. El intelecto fuese o no mental, estuvo siempre compuesto por muchas más variables, que no variaban, que había que observar mejor, vuelvo a mi idea de ver.

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