Llegado el día, la cuenta, no había un solo crucigrama
nada estaba hecho, tampoco des
tan sólo nada había, y no tenía por qué haber
la poesía estaba incompleta, y para cada quien fue insoportable
Peor aún, nunca hubo tal poesía
producto de nuestra suma algarabía
Y entonces nos quedó un pueblo dibujado en la línea de la palma, no hubo ciudad ni paraje exótico, en su lugar cantidades sorprendentes de girasoles vanidosos, un pueblo para no aparentar, una tierra como en la promesa, melodías instantáneas, mi zapato, tu colibrí.
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