A: ¿Por qué un animal como el unicornio les sirve tanto?
H: Puedo intentar uno mejor
M: Pero si ese no lo inventaron, ese unicaballo es de verdad. De a de veritas la criatura algún día existió.
H: Pero de qué te sirve que 'haya existido', que 'haya sido' si al fin de cuentas no lo puedes probar, y es más, se te pueden acercar diez personas como yo cada día a decirte que tu criaturita ya fue, que te ofrecen una nueva, o siquiera eso. Me sorprende que siendo tú tan conocedora seas capaz de caer en semejante nivel de ignorancia.
A: Podrían oler mejor, estoy defecando aquí y no le basta. Voy a probar con el sonido y les voy a comunicar mi presencia física, aparte de ser contenido de su ceguera honda.
Relincha, miran al animal.
H: ¡Qué pretenciosa eres!
M: Yo no hice nada. No pretendo nada tampoco, tu nivel de fantasía es exuberante. Además yo me los imaginaba más tacuacos y bonitos.
H: Qué pretenciosa eres. Y no quiere decir nada malo, pero este montaje, mujer, es de pésimo gusto.
La mujer relincha, el hombre corre a comer azúcar flor y el animal se sienta a ver un debate asiático en televisión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario