lunes, 16 de enero de 2012
sábado, 12 de noviembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
de pronto no tuve más una corriente. por la mañana no tuve religión, al mediodía ya no tenía ídolos, atardeció sin autoridad y me abrigué con una noche más llena que cualquier día de sol. pero de noche se está solo y nada es tan fácil como si se tuviera un centinela. se procede a procrear consignas que ayuden a dormir, más tarde prosperan ideas que prometen arreglar el paniso que no vemos, porque quedó fuera de la noche individual, pero se arregla. por la mañana la cuesta está encendida de manos que ahora si vemos, no están ya ninguno de los comandantes. con fusil en mano se fueron atando uno a uno los árboles que conformaban esta eximia postal carroñera que no se dio por vencido y se desvela con el viento para enviar pajarotes hacia los días que vengan después.
viernes, 12 de agosto de 2011
No quiero mi parte humana.
No quiero parecerme a mí.
Yo prefiero el desparramo total antes que la vanidad adquirida.
Que rinda honores a mi padre no significa que valore menos el lápiz labial, aunque así sea.
Que rinda honores a mi padre no significa que valore menos el lápiz labial, aunque así sea.
Me ando refiriendo a todo que se note desembocado. Mi único mar es lo que traigo de entrañable.
No quiero mirar a los ojos si puedo ver desde ellos.
A mí nunca me basta.
Porque los humanos no aceptan equivocarse.
Porque no me tinca sobreexplotar cualquiera sea el atributo.
Porque lo aprehendido me causa náuseas.
Porque mi padre es una convicción en sí. Porque el lápiz labial se corre.
Porque lo de entrañas me devuelve a los 6 años.
Porque antes que los míos probablemente los que tengo en frente tienen mucho más que decir.
Porque soy mitad humana mitad aniMala.
sábado, 16 de julio de 2011
Me di cuenta denuevo y espero no haber tardado
Porque anduve
qué digo, estuve olvidando andar, se me estaban olvidando las cosas y no me dejaba yo misma andar. No lo dijo de antoja', lo estoy desmenuzando porque espero que sirva de algo tener tan dolorida la frente izquierda.
Suerte que no es echaron balde. Porque me dejaron mirarme allá por arriba, arribita de los cerros me encaramé a alejarme, y como nos mojaron, fue un frío íntimo, de ese frío más intruso el que me despertó los pies y me dijo que estaba despierta. Mis términos de piernas me avisaron que la nieve que pisaba me la estaba yo soñando.
Y era que no, si digo que andaba lejos de mis pies u que cuando vine a dejar de olvidar, cuando vine a acordarme de lo único a mis sentidos, sensible a, fue que me encontré los pies.
O me voy a tener que protestar a mí, encontrar una cadena o cadenita que me ate o al follaje o al mar, la cosa es igual. Importa nuevo. Nunca un alado se conformó con tal o cual paraje, nunca en mi lado me acostumbré a nada y qué bueno que no sean necesarias cadenitas, otrora útiles, para tener que.
que yo no pisaría la nieve y ella me recibiría.
domingo, 10 de julio de 2011
Cuando llegue a sentir presión, probablemente tenga que agradecer tanto hacia atrás, que me va a pillar un reloj detenido.
Así que compuse primero mi reloj de muñeca, estaba a la vista molestándome día y noche; mi mujer perdía el control si me quitaba yo el reloj o la argolla.
Así que la mañana siguiente fui al centro comercial, donde en medio de pubertitos pálidos, grasoso y mal peinados, encontré un excelente tatuador a módico precio. El hombre cobró sus diez lucas más un te quiero, y como se trataba de un desconocido, nada me costó abrir ese corazón mío de segundos que lo quería. Me estaba tatuando la argolla, pero mi hijo no estaba en sus clases de oratoria, mi hijo a esas alturas estaba hurgueteando un cajón de armas en el mismo piso en que me tatué una mentira.
Tuve que seguir a mi hijo (con media argolla y menos un te quiero). Mi hijo sintió la presencia de alguien, su paso no estaba solo y tramitaba en su joven mente alguna estrategia para huir a salvo y sin culpas. Mi hijo se sintió presionado, el pobre tenía que agradecer hacia atrás y mi reloj estaba detenido, la bala queda en medio hasta que tenga el valor de no culpar a mi mujer, dejar de presionar a mi hijo y termine un tatuaje. Tenemos tiempo de sobra en el centro comercial, un tatuador y yo, tenemos que querernos más.
A: ¿Por qué un animal como el unicornio les sirve tanto?
H: Puedo intentar uno mejor
M: Pero si ese no lo inventaron, ese unicaballo es de verdad. De a de veritas la criatura algún día existió.
H: Pero de qué te sirve que 'haya existido', que 'haya sido' si al fin de cuentas no lo puedes probar, y es más, se te pueden acercar diez personas como yo cada día a decirte que tu criaturita ya fue, que te ofrecen una nueva, o siquiera eso. Me sorprende que siendo tú tan conocedora seas capaz de caer en semejante nivel de ignorancia.
A: Podrían oler mejor, estoy defecando aquí y no le basta. Voy a probar con el sonido y les voy a comunicar mi presencia física, aparte de ser contenido de su ceguera honda.
Relincha, miran al animal.
H: ¡Qué pretenciosa eres!
M: Yo no hice nada. No pretendo nada tampoco, tu nivel de fantasía es exuberante. Además yo me los imaginaba más tacuacos y bonitos.
H: Qué pretenciosa eres. Y no quiere decir nada malo, pero este montaje, mujer, es de pésimo gusto.
La mujer relincha, el hombre corre a comer azúcar flor y el animal se sienta a ver un debate asiático en televisión.
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